Deportes

Dice la calle…

Puñalada en el orgullo

Jueves 28 de agosto de 2014 | Edición del día

El hincha de Independiente salió apurado hacia su casa, pero un encuentro casual con un amigo y la demora en el tren lo complicaron. Decidió tomar el tren y bajarse en Lanús donde, a pocas cuadras de la estación, hay un bar no muy barato pero que le aseguraba una buena pantalla para ver el partido tranquilo. El club de sus amores visitaba a Olimpo en Bahía Blanca.
Entró acelerado pero alcanzó a ver de reojo que en las pantallas estaba un noticiero de cable. Se acercó hasta la barra y le consultó al encargado de la caja si no ponían el partido.
“¿Quién juega ahora?”, preguntó el muchacho con honesta ingenuidad. El hincha tragó saliva y por dentro pensaba: “¿Cómo puede ser que no sepa? ¿Me estará cargando?”. Pero claro, en pleno centro de Lanús era muy probable que tanto el encargado como los mozos fueran del granate y se buscó esa excusa como consuelo. Se acercó a la barra un mozo, le indicó que pusiera la TV Pública. Nada. Noticiero. Discurso presidencial.
“¿Estás seguro que jugaban hoy?”, preguntaron sin ningún dejo de ironía. ¡Pero cómo no iba a estar seguro! “Probá en Canal 9 o América”, insistió el hincha. Nada.
De repente un campo de juego en pantalla con un partido por comenzar. El hincha agradeció y disparó para el salón de arriba donde le prometieron la pantalla gigante que les quedó del Mundial. Se sentó frente a ella y cuando comenzaron a anunciar las formaciones de los equipos… era un partido de Colombia!!! El mozo se compadeció y subió para avisar que iban a seguir buscando. “¿Pero estás seguro que es hoy?”.
El hincha sintió un poco herido su orgullo. ¿Porqué los canales principales no transmitían al rojo? Es uno de los grandes, no puede ser que no lo pasen… Hasta que, en otro canal de cable, apareció Montenegro. Suspiró aliviado y ya pasó a pensar en el café con leche para justificar su presencia en el bar.
Pasaban los minutos y pasaba la pelota errante entre 22 jugadores que la trataban bien muy cada tanto. Ya en el segundo tiempo, un gol tempranero del equipo bahiense lo hizo cerrar los ojos. ¿Qué nos pasa?, pensó.
Al rato una parejita, un pibe y una chica suben al salón semi vacío y se ubican a pocas mesas de la pantalla. Cuando pasa cerca la chica mira curiosa y le pregunta a su compañero: “¿Hoy jugaba Olimpo?”. El hincha volvió a cerrar los ojos. En ese momento pensó que quizás hubo algo de malicia en la pregunta. ¡Olimpo! La pregunta se tiene que hacer por orden de importancia, consideraba él. ¡Está jugando Independiente, el rey de copas, che!
El partido transcurría sin demasiadas emociones para el hincha. La charla de la parejita también. Se preguntaba si serían novios, amantes, sólo compañeros de facultad o amigos, o qué. Mucho no le interesaba saberlo al hincha, pero algunos pasajes del partido eran para dirigir la atención hacia cualquier otra cosa. La pareja hablaba de proyectos o algo así. El hincha no los quería escuchar pero el salón semivacío potenciaba la acústica de la charla. Quería que fueran amantes, así se dan un beso de una buena vez y se callan un rato. Después de todo, el es amante de su club y, aunque no tenga su mejor época, quería oír quienes mejor representaban sus colores.
De pronto, la charla se dio por finalizada amablemente. El partido todavía no. Aquellos dos se levantan, el chico juntaba unas carpetas y la chica se adelanta.
“¿Independiente todavía está en la B?”, preguntó junto a la pantalla, explotando el mito – cada vez mas infundado- de que “las mujeres no entienden de fútbol”. Fue una puñalada al corazón.
La chica no disimulaba su falta de inocencia, adivinando que el hincha alguna atención les prestaba. El hincha percibió el sarcasmo. El compañero le contestó con desinterés “No, creo que ya no” y siguió en lo suyo.
Ella sabía de fútbol. ¡Y cómo sabía! Sabía perfectamente dónde lastimar y cómo hacerlo. Seguro que es de Racing, se autoconsolaba el hincha. Eso sí que es peor, pensó.
Pero el puñal seguía ahí. Entre Motoneta, Penco y Mancuello lo auxiliaron y le removieron el puñal a tiempo, antes de que sea más grave para los sentimientos del hincha.







Temas relacionados

Deportes

Comentarios

DEJAR COMENTARIO