Mundo Obrero

FÁBRICA QUE CIERRA, OCUPARLA Y PONERLA A PRODUCIR

La Matanza: en Suschen y Belcar los patrones se van, pero las obreras y obreros se quedan

Desde inicios de julio los trabajadores de la fábrica de Mielcitas y los gráficos de la fábrica de tintas están ocupando las plantas en reclamo de salarios adeudados y en defensa de los puestos de trabajo. Todo el apoyo y la propuesta de un programa para triunfar.

Franco Villalba

Trabajador de Alicorp - La Matanza

Daniel San Martin

Delegado de ATE Trabajo La Matanza y candidato a concejal por el FIT Unidad

Viernes 2 de agosto | 14:26

Son dos casos similares. Después de décadas funcionando (más de setenta en caso de Belcar), las patronales abandonaron y se desentendieron de las empresas dejando salarios y aguinaldos impagos. Se borraron dejando sin su fuente de sustento a familias enteras y obligando a hacerse cargo de una crisis que hace solo unos meses era inimaginable.

En el caso de la fábrica de Mielcitas, el dueño ni siquiera se sabe dónde está. No sé presentó en ninguna audiencia convocada por la Secretaría de Trabajo generando una incertidumbre total. En el caso de Belcar, su dueña aduce que la crisis económica no le permite seguir con la empresa. Sin embargo, en ambos casos los trabajadores desmienten a las patronales, ya que los pedidos de clientes no cesaron nunca hasta que los empleadores se fueron negando sistemáticamente a recibirlos. “Fue algo planificado, preparado”, sentencia un trabajador. Es claro, prepararon conscientemente la actual situación. Aunque justifiquen con que se redujeron las ganancias, en ninguno de los dos casos los productos dejaron de ser rentables, según les consta a las propias trabajadoras y trabajadores.

El crecimiento de la desocupación y el rechazo a la resignación que quieren imponer después de diez, veinte y hasta cuarenta años de laburo, llevó a los trabajadores de ambas fábricas a ocupar las instalaciones, para cuidar sus fuentes de trabajo, evitar el vaciamiento y que no se lleven las máquinas hasta que no les paguen lo que les deben. Para colmo, los trabajadores de Belcar cuentan que la privatizada empresa Edenor les ha cortado la luz, “pero vamos a resistir”.

Solidaridad y fondo de lucha

El desgaste se hace sentir sobre en la economía de las familias. “Nos llega mercadería de todos lados”, cuentan las obreras de Mielcitas. La solidaridad es un hecho, colaboran, vecinos, escuelas y partidos. Pero mientras sostienen la lucha y llevan un plato de comida a sus hogares, necesitan pagar impuestos, alquileres, pasajes, etc.

Algunos tienen que faltar a las guardias porque necesitan hacer changas. Sería importante impulsar un gran fondo de lucha juntando dinero en todos los lugares posibles para sostener la resistencia y no ser quebrados por hambre. Se puede invitar a los vecinos y realizar todo tipo de medidas solidarias. Si deciden impulsarlo, como siempre, las bancas de Nicolás del Caño y del Frente de Izquierda y de los trabajadores Unidad se comprometen a colaborar.

Es necesario exigir que los sindicatos utilicen los recursos del gremio, aportado por todos los trabajadores y se ponga al frente de esta campaña, poniendo en pie el fondo de lucha y organicen una campaña solidaria en todo el gremio. Los trabajadores tienen que poner en pie su comisión de lucha y decidir todo en asamblea, que los dirigentes se subordinen a las decisiones de los trabajadores en lucha.

¿Y la CGT? ¿Y los sindicatos?

Hasta el momento la CGT regional ha brillado por su ausencia, aunque el Sindicato de Trabajadores de la Alimentación (STIA), encabezado por Rodolfo Daer hace más de treinta años y la Federación Gráfica Bonaerense (FGB) regional se hacen presentes en ambas fábricas. “Notificamos a nuestro gremio que de inmediato nos dio todo el respaldo, y decidimos permanecer en la planta”, comentaron los laburantes.

En Suschen les proveen de mercadería para el sustento básico de las familias. Pero ante la predisposición de lucha que se demuestra día a día, ¿cuáles son las medidas que proponen para triunfar?

A pesar de la cercanía, ninguno de los dirigentes sindicales propuso la elemental unificación de ambas luchas y con el resto de fábricas que cierran, suspenden y despiden, que se extienden en todo el municipio, impulsando de esas formas medidas de lucha contundentes. Con acciones callejeras que muestren ambas peleas juntas, se podrían transformar en referentes del distrito, dando un claro mensaje de unidad del movimiento obrero a todas las patronales y al gobierno nacional y provincial. Ante el cierre de fábricas, los trabajadores las ocupan y defienden sus puestos.

Por el contrario, las conducciones del STIA y la FGB, sólo han convocaron a una acción en la calle aislada, insuficiente y sin continuidad como acostumbra la burocracia sindical que no padece ni vive las mismas penurias de los trabajadores a los que dice representar. Solo se proponen contener a los compañeros puertas adentro, buscando el desgaste con el pasar de los días y sin una perspectiva clara, haciendo el aguante hasta que en el mejor de los casos aparezca algún comprador, un nuevo empresario (como se plantea en Suschen).

Es evidente que todo el peronismo sindical y político está orientado hacia octubre (como hace años), esperando el triunfo de la fórmula peronista F-F. Hay que exigirles a los sindicatos que se pongan al frente de una verdadera lucha, para conseguir que el gobierno provincial y/o municipal suministren los insumos para poner las fábricas a producir administradas por los trabajadores.

Son fábricas que elaboran productos de interés, haciendo que fácilmente podrían hacer un acuerdo para que el municipio y el gobierno provincial los compren. Las golosinas y alfajores se podrían repartir en las escuelas, y las tintas utilizarse para la impresión de libros, cuadernos y toda la papelería de utilidad para publicidad, negocios y hasta para la folletería del municipio. Esa es la salida que se impuso desde la experiencia de los obreros de Zanon y que fue ejemplo para Madygraf, la ex Donelley: “fábrica que cierra, tomarla y ponerla a producir bajo gestión obrera”.

¿Y Magario y Espinoza? de campaña y esperando a octubre

Belcar, “la materia prima de las materias primas”, es una de las dos marcas líderes en fabricación de tinta y está ubicada a cinco cuadras del municipio. La fábrica de Mielcitas, en la postergada localidad de Rafael Castillo que casi carece de industria. Ambas en el partido de La Matanza, a solo unos minutos. “Desde el municipio han acercado mercadería y han prestado disposición a ayudar con los servicios hospitalarios para quienes lo necesiten”. En el caso de Suschen, han propuesto facilidades en impuestos municipales para los empleadores que eventualmente quieren comprar la fábrica.

Sin embargo, estas medidas son miserables y no garantizan una solución para los trabajadores. Las obreras y obreros quieren trabajar. Saben que el producto de su trabajo es rentable para cualquier empresario, pero sobre todo, conocen desde adentro, que es necesario para los miles de niños matanceros que hoy concurren a los comedores escolares para comer el único alimento del día.

A los trabajadores, la intendencia de Magario y su viejo candidato Espinoza, solo les ofreces limosnas. A cualquier empresario explotador que quiera comprar las fábricas les ofrece reducción de pago de impuestos y seguramente, ayudados por la burocracia sindical, hasta la pérdida de conquistas y conquistas a los trabajadores, para que se amolden a la crisis que ellos generaron. Ni siquiera son capaces de reclamar a Edenor, que tanto se enriquece con los tarifazos, que devuelva la luz a la fábrica Belcar. Ni hablar de hacer una mínima campaña de denuncia pública para conseguir la reinstalación del servicio.

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Por la estatización de Suschen y Belcar bajo control de sus trabajadores

“Si lo tenemos que hacer, lo vamos a hacer”, responden los gráficos de Belcar cuando se les pregunta si pensaron en hacer una cooperativa. Los exdueños de ambas fábricas abandonaron todo. Los que dicen querer comprarlas, quieren dejar compañeros en la calle y que los que queden, lo hagan sin ninguna conquista. Esto no se puede permitir.

La lucha de ambas ocupaciones solo se fortalecerá si los trabajadores junto a sus familias salen a tejer alianzas con la comunidad, recorrer los barrios, colegios y abrir las puertas de la fábrica para que cada vecino conozca, vea y tome las fábricas y su producción como propia y las defienda.

La única solución es poner en marcha las máquinas sin patrones. Solo con las obreras y obreros. Desde la municipalidad, en lugar de solo hacer promesas de campaña tienen que comprar la materia prima que necesitan tanto en Mielcitas como en Belcar, convirtiéndose en el principal comprador de su producción y dándole un destino para las necesidades sociales.

Es decir, para alimentar, con su productos, a los hijos de los barrios humildes de La Matanza, en el caso de la ex Suschen. Y la tinta de Belcar podría ser parte de las impresiones de manuales y cuadernos como también proponen los gráficos de Madygraf.

Esta es la única manera de garantizar tanto la totalidad (y tal vez más) de las fuentes de trabajo y las conquistas de los obreros y obreras.
De esta forma, la producción de ambas fábricas, no serían para el enriquecimiento de un empresario, sino que la comunidad de La Matanza pueda dar uso de ellos.







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