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PROVINCIA DE BUENOS AIRES

La Matanza: capital de los despidos y cierres de fábricas

En lo que va del año las cifras de despidos, suspensiones y cierres asustan. Grupo Servas, Rapi Estant, Establecimientos Conte, Fundiciones San Justo (ex DEMA) sufren despidos; cierres de La Nirva, Suschen, BELCAR SA. Desde el PTS-FIT Unidad proponemos que toda fábrica que cierre se ponga a producir a favor de las mayorías populares.

Daniel San Martin

Delegado de ATE Trabajo La Matanza y candidato a concejal por el FIT Unidad

Viernes 19 de julio | 17:18

Cuarenta y tres PyMES por día bajan sus persianas a nivel nacional. En comparación al año pasado la industria cayó un 10,3%. La provincia de Buenos Aires gobernada por Vidal (la figura estrella de Cambiemos), es el lugar donde se concentra la mayor parte de la industria del país y en la actualidad el paisaje es cada vez más parecido al 2001, con fábricas abandonadas y convertidas en galpones. La crisis se hace sentir y la cantidad de fábricas y maquinarias ociosas llega a su punto más alto desde la crisis de 2001.

En el caso de La Matanza, la industria pesada ha sido la principal afectada, se redujo un 13% en el último año y los efectos la desindustrialización, caída del empleo y del poder de compra del salario han motivado al reconocido diario The Financial Times a hacer un estudio específico del municipio en la era Cambiemos.

Si sumamos los comercios, talleres textiles clandestinos o del calzado, las cifras deben ser aún más elevadas, pese a que éstos son los que abundan en la denominada “capital nacional de la producción y el trabajo”. El peronismo, que dirige el municipio hace décadas no dice en cambio que La Matanza es capital nacional de la pobreza, de la desocupación y del trabajo precario, sumando en estos últimos tiempos, la apertura de call centers disfrazados de casas particulares, obviamente sin ningún tipo de derecho laboral.

Dime como luchas y te diré quién eres

Resulta imposible entender cómo el gobierno llega al fin de su mandato sin considerar el rol peronismo sindical y político que le da gobernabilidad al macrismo. Este ajusta sin enfrentar una gran lucha. Los políticos peronistas, encabezados por Fernando Espinoza, recorren las fábricas abandonadas por los patrones haciendo campaña con los obreros que hacen guardia cuidando que no se lleven las máquinas, y convenciendo que hay que esperar hasta octubre para echar al gobierno en las urnas porque "hay 2019". Y así cuando ellos vuelvan a recuperar la provincia y mantengan la intendencia se va a solucionar todo.

Como si las familias de los trabajadores y sus hijos pudieran esperar. Para ellos la prioridad es administrar la crisis de los empresarios. Hay que invertir las prioridades. Qué la crisis la paguen los capitalistas qué se la llevaron en pala. No podemos esperar con la crisis económica desarrollándose y los acuerdo con el FMI que preanuncian reformas laborales y mayor profundización de las reformas jubilatorias. Con estas “resistencias” no es sorprendente que para el macrismo pueda haber 2019.

Los sindicatos y sus conducciones políticas (todos acompañan a la fórmula Fernández - Fernández) han sido claves en el aislamiento de todos los conflictos. Ni el gremio de la alimentación, ni el gráfico, ni la UOM promueven verdaderas medidas de lucha ni convocan a una acción unificada para enfrentar los ataques. Y la CGT municipal brilla por su ausencia.

El Sindicato de la Alimentación (STIA) no propone ninguna medida contundente de lucha en Suschen ante el cierre y lo mismo hacen en otros gremios. Como si pudieran tapar el sol con la mano, la Federación Gráfica Bonaerense ha mantenido bajo siete llaves que durante dos semanas la gráfica BELCAR SA ha estado tomada por sus trabajadores para defender su fuente de trabajo. La separación de los conflictos y mantenerlos puertas adentro es una constante. Sin embargo cuando los laburantes muestran la disposición de lucha, superan las patotas y los conflictos salen a la luz.

Este es el triste rol traidor que vienen realizando día a día las diferentes conducciones sindicales que dicen querer enfrentar al macrismo. No podemos aceptar pelear por separados.

Haz lo que yo digo, no lo que yo hago

Paros sin movilización y movilización sin paro ha sido la política de la CGT para hacer qué luchan, al tiempo que intentan mojar la pólvora de la clase trabajadora. Esa que hace mover el mundo y que de la misma forma puede pararlo. Es evidente que la fuerza está y por eso temen a las movilizaciones. No vaya a ser cosa que las y los trabajadores se den cuenta del poder qué tienen.

Es evidente que para mostrar la fuerza los paros deben ser con movilizaciones para frenar el avance de los ataques. Realmente no deja de sorprender que durante estos años, de la misma forma que han intentado naturalizar la división de trabajadores entre ocupados y desocupados, en blanco y en negro, tercerizados y precarizados, efectivos y contratados, quieren imponer que los trabajadores acepten conflictos aislados, una resistencia que no moleste a nadie manteniendo a los trabajadores en una espera pasiva y fragmentados.

Desde el PTS y el FIT Unidad apoyamos incondicionalmente todas las medidas que adopten los trabajadores. Planteamos que las medidas de lucha deberían ser resueltas en asambleas de trabajadores, que hay que exigir a la burocracia de los sindicatos que se pongan al frente, lo que a la vez fortalecería a todos los sectores en lucha contra el gobierno, buscando a coordinación que permita pegar con un solo puño. Que sea inicio de un plan de lucha regional contra el plan de hambre que quieren imponernos de la mano del FMI.

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¿Qué pasaría si la fábrica Suschen, productora de alimentos se pondría a producir generando así puestos de trabajo y alimentos para que puedan comer las miles de personas que día a día ingresan en la pobreza? ¿Por qué Belcar no podría seguir el ejemplo de Madygraf qué se puso a producir luego de qué se borraron los patrones y hoy muestran el rol social qué podrían cumplir realizando libros y cuadernos para todos los colegios de la zona norte?

Sin embargo el peronismo, que gobierna La Matanza desde hace décadas se limita a repartir bolsas de comida para el hambre de hoy y a llamar a votarlos en las elecciones. Pero las familias de los trabajadores no pueden esperar.

Si no hay ninguna empresa que les garantice todos los puestos de trabajo y los mismos derechos conquistados hasta el momento, hay que expropiar inmediatamente la fábrica. Ponerla en marcha nuevamente en manos de sus obreras y obreros, y municipalizarla para que la producción sea destinada a los miles de niños que concurren a los comedores de los colegios del distrito.

Es el ejemplo de Zanon y Madygraf el que debemos tomar los trabajadores y trabajadoras para que esta vez no seamos nosotros los que paguemos los platos rotos de sus crisis.







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