Géneros y Sexualidades

ESCANDALOSO FALLO DE LA JUSTICIA BAHIENSE

Bahía Blanca: presa por ser mujer y pobre

El 19 de febrero pasado, una mujer fue condenada por homicidio a ocho años de prisión por "no brindar" a su hija recién nacida los cuidados necesarios, ocasionando su muerte.

Daniela Rodriguez

Docente y delegada Suteba | Bahía Blanca

Miércoles 26 de febrero | 10:00

El mismo día que cientos de mujeres movilizábamos por las calles con la exigencia del derecho al aborto legal, seguro y gratuito a dos años del primer pañuelazo, en Bahía Blanca el Tribunal Criminal Nº 3 dictó sentencia sobre un hecho ocurrido en el año 2005. Fue un fallo unánime a partir del voto de la jueza Daniela Castaño con la adhesión de sus pares Eugenio Casas y Alfredo D´Empaire.

Si bien Rosalía está presa desde mayo del 2019, su agonía ya lleva 15 años. Resulta que aquel 2005, en Argerich, partido de Villarino, pueblo cercano a Bahía Blanca, esta mujer, pobre, trabajadora y madre sola de 4 hijes, parió en soledad en el baño de su humilde casa. Se descompensó, se desmayó y permaneció inconsciente durante horas. Cuando despertó pudo ver que su bebé había fallecido. En 2006 cuando la comienzan a juzgar y poco antes de que dicten la sentencia que iba a ser prisión perpetua, se asusta y se va a Zárate porque quería proteger a sus hijitos. Allí rehace su vida. 14 años después la encuentran y se desata esta pesadilla, la encarcelan y vuelven a juzgar.

Según las pericias, Rosalía “posee carencia de recursos psicológicos básicos o necesarios para asumir los cuidados y responsabilidad materna, sin un tercero en quién apoyarse y que la ayude a sostener esas responsabilidades. Presenta precariedad psicológica para enfrentar por sí sola problemas que involucren los afectos y maternidad de manera adecuada”.

Sin embargo, el fiscal Jorge Viego argumentó que “la justificación que brindó la acusada no resulta creíble”. Consideró que tuvo un “plan para deshacerse de la criatura”.

Por su parte, la jueza Castaño en su voto planteó que “la inminencia del parto, el alumbramiento sin asistencia, los dolores, el cansancio extremo, el temor por su estabilidad laboral han limitado su capacidad de razonamiento, llevándola a obrar de la manera que lo hizo”.

A pesar de esto, sostuvo que “no ha surgido de la causa que la imputada se haya visto frente a una situación extrema que le anulara su autodeterminación al punto de tener que optar entre la propia vida y la de la recién nacida” y propuso, acompañada por D’Empaire y Casas, condenarla a ocho años de prisión por encontrarla autora penalmente responsable del delito de homicidio calificado por el vínculo mediando circunstancias de atenuación.

Una vida marcada por carencias, violencia y precarización

La vida de Rosalía, como la de miles de mujeres no ha sido fácil. Madre soltera. Víctima de relaciones violentas, los padres de sus hijes no se han hecho presentes nunca ni económica ni emocionalmente.

Una mujer muy pobre. Trabajaba en el frigorífico La Gleba de Argerich. Un frigorífico que depende de la Universidad Nacional del Sur pero como sociedad anónima. Jornadas laborales extenuantes, desde las 5 de la mañana hasta las 9 de la noche. Hacía todo tipo de trabajo: faenar pollos, envasarlos y encajonarlos. A veces, también, realizaba trabajo de papeleo y de oficina. Sin embargo carecía de absolutamente cualquier derecho laboral ya que era contratada como monotributista: no había ni licencia por maternidad, ni indemnización por despido, ni días por enfermedad ni para hacerse ecografías ni vacaciones ni aguinaldo ni nada.
Varias personas que trabajaban con ella declararon en el juicio que Rosalía era una gran trabajadora, muy responsable.

Vivía en una casa muy humilde y su salario no alcanzaba para alimentar a sus 4 hijos. Sus hermanos la acompañan pero viven en las mismas condiciones económicas de precariedad.

Ocultó su embarazo por temor a quedarse sin trabajo, con todo lo que ello implicaba. La noche del parto sucedió de aquella manera muy probablemente por su cansancio, por su miedo, por desolación.

Desde la Izquierda Diario nos comunicamos con la abogada defensora Fabiana Vannini quien afirmó que Rosalía “se encontraba en un contexto de vulnerabilidad económica y social y si hacía ostensible su embarazo probablemente fuera despedida, sus anteriores parejas no se hicieron cargo de sus hijos, por lo que se vio obligada por las circunstancias a ocultar su embarazo”.

Por ser mujer y por ser pobre, un fallo carente de perspectiva de género y derechos humanos

Con respecto a la causa, Fabiana Vannini, sostuvo que Rosalía “debido al desvanecimiento tuvo una ausencia de capacidad para poder realizar la conducta ordenada. Fue incapaz de evitar el resultado, por incapacidad física y psíquica, por su historia de vida, el cansancio debido a jornadas de trabajo inhumanas”.

Y afirmó que “detrás del reproche penal, hay un reproche que es moral y clasista. Por ser mujer y por ser pobre. Porque a una mujer con otros recursos no le hubiera pasado. Entonces se la mira de otra forma”. La sentencia, continuó, “es una barbaridad, no tiene vergüenza, no tiene perspectiva de género, no tiene empatía, ni perspectiva de derechos humanos”.

Refiriéndose a los pasos a seguir, planteó: “la sentencia yo la voy a recurrir al tribunal de casación en la próxima instancia que tengo para que revisen esa resolución y la condena”.

Por otro lado, valoró que “lo bueno es que ha tenido mucha repercusión en muchas organizaciones feministas y de derechos humanos. He tenido ofrecimiento de la Comisión Provincial por la Memoria para presentarse y colaborar con el recurso de casación y presentarse con lo que se llama la figura del AMICUS. Además, de la Defensoría del Pueblo de La Plata, de la Asociación Pensamiento Penal y del INESIP. Todos ellos quieren colaborar. También me han contactado del Ministerio de la Mujer de la provincia para ponerse a disposición".

La abogada cuenta con 20 días para interponer recurso de casación, lo estaría presentando antes del 9 de marzo. Allí, va a pedir que se revise la condena, la libertad y absolución de Rosalía como ocurrió en el juicio.

En los próximos días, además, pedirá "un arresto domiciliario porque corresponde que ella esté en arresto domiciliario".

Para finalizar comentó: "Tengo mucha fe que vamos a tener éxito con la domiciliaria y el recurso de casación pero hay que seguir difundiendo y mostrar el caso en todos lados".

El Estado es responsable

El caso de Rosalía ha provocado una profunda indignación en organizaciones de mujeres, feministas, organismos de Derechos Humanos.

Está situación nos recuerda a la causa iniciada contra Belén, la joven tucumana detenida en marzo de 2014 cuando llegó a la guardia del hospital con hemorragia por un aborto espontáneo y en 2016 fue condenada a 8 años de prisión con la carátula de "homicidio doblemente agravado por el vínculo".

Además del fallo en común, estas causas comparten la responsabilidad del Estado y sus instituciones. Con respecto a Rosalía se ha expresado en cada instante de su vida: la pobreza, la precarización y la violencia. Gobierno tras gobierno no se le han garantizado derechos ni a ella ni a sus hijes.

A través de fallos brutales como este se reafirma, una vez más, el carácter de clase y patriarcal de la justicia. A la vez que se profundiza la necesidad y urgencia por terminar con esta justicia para ricos, exigiendo que los jueces y fiscales sean revocables, electos por voto popular y que se extiendan los juicios por jurados.

La libertad y absolución para Belén llegó en 2017 de la mano de una enorme lucha y movilización que atravesó a todo el país. Hecho que significó un importante triunfo del movimiento de mujeres y un gran paso en la lucha por los nuestros derechos más elementales.

Porque sabemos que es de esta forma como se defienden y conquistan derechos, desde Pan y Rosas en el Frente de Izquierda nos solidarizamos con Rosalía y llamamos a la más amplia difusión, organización y movilización hasta conseguir su libertad y absolución.







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