Política

NEUQUÉN

Vaca Muerta, Chevron y la “batalla cultural” contra el pueblo mapuche

Mientras los diputados kirchneristas se aprestan a votar el próximo 29 de octubre la nueva ley de hidrocarburos acordada entre el gobierno nacional, el MPN y demás gobiernos provinciales enrolados en la OFEPHI, en Neuquén y Río Negro se vive una “batalla cultural” contra el pueblo mapuche que resiste el avance de las petroleras que destruyen su territorio.

Jueves 23 de octubre de 2014 | Edición del día

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El sábado 18 se vivió, en tierras cercanas al lago Mari Menuco, quizá el más “brutal” de estos ataques, no por sus características “militares”, judiciales o políticas, sino por su alto contenido racista. “Argentina, Argentina, indios de mierda, chilenos, vagos, los vamos a expulsar”, fue la “consigna” elegida para exclamar a los gritos en una suerte de manifestación organizada por miembros del Yacht Club Neuquén para intentar ingresar por la fuerza al territorio mapuche. Uno de los integrantes visibles de esta acción fue el Secretario de Coordinación del Municipio Neuquino y dirigente del PRO Marcelo Bermúdez, quien, por supuesto, aún sigue en sus funciones bajo el manto impune del intendente Horacio Quiroga. Al igual que sus “compañeros” de la selecta movilización, reclama acceder a tierras que dice haber comprado, a un alto precio, como parte de un emprendimiento inmobiliario de lujo en territorio mapuche.
Aunque este hecho se produjo en tierras donde pretende construirse un emprendimiento denominado “mini ciudad” en cercanías del lago, sobre todo para casas de “fin de semana” de las capas altas neuquinas (por eso la presencia del “tradicional” Yacht Club), los conflictos con las comunidades mapuche y la “batalla cultural” contra las mismas se viene acelerando al ritmo del avance de las petroleras y el fracking en Vaca Muerta. No es casualidad que el año pasado, en Loma Campana, incendiaron una Ruca del Lof Campo Maripe la misma noche que los diputados del MPN y el kirchnerismo votaban en la Legislatura el acuerdo con Chevron, luego de una brutal represión contra la manifestación que repudiaba aquel acuerdo.
Aunque el propio Jorge Sapag en persona en octubre de 2012 reconoció, con placa y todo, a miembros de la comunidad Campo Maripe como “primeros pobladores” de la zona de Añelo, no tuvo problemas en decir un año después que aquella familia “no era mapuche” y que“vinieron de Chile” hace pocos años. Su primo, el diputado Luis Sapag, no tuvo ningún empacho en afirmar, cuando se gestaba el acuerdo YPF-Chevron, que “los mapuches van a donde está la riqueza del huinca", y que "YPF no fue a instalarse en las tierra de los mapuches. Algunos mapuches fueron a poner sus casas donde estaba YPF para generar toda esta movida", en relación al conflicto que ya tenían con la petrolera “estatal”.
Para defender una supuesta “neuquinidad” o “argentinidad”, los soldados de Chevron y demás empresas multinacionales acuden a todo tipo de argumentos racistas, en una verdadera “cruzada” contra el pueblo mapuche, llegando a arrogarse el derecho de decidir quiénes son los mapuches “auténticos” (los que apoyan al MPN por supuesto) y quienes son “falsos mapuches” que vienen de Chile a usurpar la riqueza y romper la “armonía” del pueblo “neuquino”.

La judicialización del pueblo mapuche

La contracara de esta batalla “cultural” es la criminalización y judicialización del pueblo mapuche. Según el registro del año 2013 del Observatorio de Derechos Humanos de Pueblos Indígenas de la Patagonia, hay unos 347 mapuches imputados por el delito de “usurpación” en los últimos años, contando las 60 causas judiciales abiertas en la provincia de Río Negro y las 80 causas de Neuquén. Es decir, se les inician causas judiciales por la “ocupación” de tierras que fueron habitadas por generaciones enteras y que el Estado históricamente se ha apropiado, y que hoy lo sigue haciendo para la explotación de hidrocarburos o algún emprendimiento inmobiliario, como el del lago Mari Menuco o en zonas turísticas de la cordillera, tanto en la provincia de Neuquén como de Río Negro.
Detrás de esta “batalla de coyuntura” por las necesidades urgentes del negocio petrolero a partir del boom de los no convencionales se encuentran argumentos transformados en “sentido común” tras siglos de opresión, sobre todo a partir de la conformación del Estado nacional. La “neuquinidad” que agita hasta el cansancio el MPN vino a redoblar los argumentos racistas para estigmatizar al pueblo mapuche, y todo al servicio de los negocios de las petroleras imperialistas.

Foto: 8300 web







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