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CRISIS CLIMÁTICA Y ECOLÓGICA

Siberia en llamas: se quemaron más de veinte millones de hectáreas

Con ola de calor e incendios forestales, la región rusa se ha convertido en un foco importante de la crisis climática global. En lugar de absorber carbono, lo libera peligrosamente a la atmósfera.

Valeria Foglia

@valeriafgl | Staff Ecología y medioambiente

Viernes 7 de agosto | 19:06

Foto: Julia Petrenko/Greenpeace

Tras un invierno inusualmente caluroso en febrero, la temporada de incendios en Siberia se adelantó y tomó vigor en marzo, de acuerdo al sistema de monitoreo de incendios forestales ISDM-Rosleskhoz. Se calcula que, desde comienzos de año, el fuego ha quemado veinte millones de hectáreas, un área mayor que todo el territorio griego, y la mitad solo de bosques, según informa Greenpeace.

La situación es grave. Siberia, que se calienta a una velocidad mayor que el resto del planeta a causa de la crisis climática, ya había tenido una devastadora temporada de incendios en 2019, cuando perdió casi doce millones de hectáreas. Pero ya para mediados de 2020 el fuego había afectado un área boscosa en Rusia que es equivalente a la pérdida total de bosques en 2019 a nivel mundial. La mayor preocupación de los expertos es que las temporadas de incendios se hayan adelantado tanto este año. Pronostican un “verano de incendios” con mucha destrucción forestal.

Las fotos que acompañan este artículo fueron tomadas en Krasnoyarsk, Siberia del Este, y difundidas ampliamente por Greenpeace. Solo allí se detectaron 27 461 focos de incendio entre abril y julio. Estas fotografías sirven para complementar las imágenes satelitales y comprender el impacto real de las llamas.

17 de julio, Krasnoyarsk, Rusia | Foto: Julia Petrenko/Greenpeace
17 de julio, Krasnoyarsk, Rusia | Foto: Julia Petrenko/Greenpeace

“La mayoría de los incendios están ocurriendo en las áreas remotas del Lejano Oriente de Rusia y Siberia Oriental, pero los efectos se están extendiendo”, informa Greenpeace en un comunicado. Sin embargo, según Alexey Yaroshenko, experto en bosques de esa organización, las autoridades rusas solo intentan extinguir un 5 % del área bajo fuego. El 95 % restante, en las zonas más recónditas de Siberia, no se intenta extinguir de ninguna manera, y allí está el 45 % de los bosques rusos.

Yaroshenko le explicó al sitio Mongabay que, si bien los bosques pertenecen a la Federación Rusa, esta legó en autoridades locales el manejo de los incendios. El presupuesto a tal fin es limitado, sostiene el experto: apenas una décima parte de lo necesario para sofocar el fuego. “Es imposible garantizar la protección forestal normal en el marco de semejante financiamiento, y la mayoría de las regiones no tienen su propio dinero para esto”, protestó.

Un intenso humo tóxico ya ha alcanzado ciudades como Yakutsk (capital de la República de Sajá), Yugorsk y Sovetsky (en el distrito de Janti-Mansisk) y otras más pequeñas. En todas afectó la calidad del aire, lo cual es problemático para las enfermedades respiratorias dadas las circunstancias específicas de la pandemia del covid-19.

“Este verano ya ha traído olas de calor extremas, derrames de petróleo causados por el deshielo del permafrost e incendios forestales furiosos: ¿qué sigue antes de que finalmente actuemos sobre el clima?”, se pregunta Grigory Kuksin, del área de incendios forestales de Greenpeace. La combustión de los bosques siberianos, reservorios naturales de dióxido de carbono, redunda en una mayor liberación de este gas de efecto invernadero a la atmósfera. Si antes los bosques funcionaban como sumideros naturales, estos incendios los convierten en fuentes directas de emisiones.

17 de julio, Krasnoyarsk, Rusia | Foto: Julia Petrenko/Greenpeace
17 de julio, Krasnoyarsk, Rusia | Foto: Julia Petrenko/Greenpeace

Los incendios se ven intensificados por una histórica ola de calor, que en junio pasado marcó inéditos 38 ºC en Verjoyansk, en la República de Sajá-Yakutia, cuyas temperaturas en invierno pueden llegar a -70 ºC.

Kristina Dahl, científica del clima de la Union of Concerned Scientists, afirma que aún resta investigar en qué medida estos incendios fueron causados en forma temprana, intensa y extendida por la emergencia climática, pero destaca que, en el caso de Australia, se calcula que aquella los hizo un 30 % más probables.

Lejos de ser un “problema local”, Siberia es un foco agudo de la crisis climática y lo que allí sucede, como ocurrió con el Amazonas, tiene repercusiones para el balance terrestre. Las olas de calor avivan incendios forestales y derriten aún más el permafrost. Además de dañar directamente los ecosistemas siberianos, todo el planeta se verá afectado por esta enorme usina de carbono que alimenta el calentamiento global.

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17 de julio, Krasnoyarsk, Rusia | Foto: Julia Petrenko/Greenpeace
17 de julio, Krasnoyarsk, Rusia | Foto: Julia Petrenko/Greenpeace






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