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Obreros: nuestra historia en nuestras manos

La historia del movimiento obrero debe estar en poder de sus protagonistas, ser contada y transmitida desde la perspectiva de un obrero para no repetir errores que nos mantienen oprimidos.

Edgardo Videla

Delegado Comisión Interna de Cuyoplacas | Mendoza

Martes 26 de julio de 2016 | Edición del día

Hace unos meses atrás, recibí un llamado de José Montes, miembro fundador del PTS, preguntándome si me animaba a tomar en mis manos, lo que yo, con admiración veía que hacían los principales referentes del Partido a nivel nacional, además de participar aportando mucho de sí mismo a la militancia, como lo hacemos todos los militantes, transmitir la historia del movimiento obrero.

Enseguida dije que sí, sintiéndome algo halagado porque alguien como José a quien admiro profundamente, depositara confianza en mí. Aunque a la vez me planteaba algunas dudas, como por ejemplo, si un obrero, activista, arengador, y combativo, sabría explicar la historia, y ponerla en manos de sus compañeros.

El proyecto de los cursos de “Los 70 y la insurgencia obrera en Argentina” se fue dilatando por distintas razones de militancia partidaria, o de activismo obrero, hasta que la profesora de historia y Senadora provincial, Noelia Barbeito, tan militante como legisladora, y la compañera Jazmín , una de las diseñadoras de ese curso, docente en la provincia de Buenos Aires, se pusieron en contacto conmigo y comenzaron a orientarme, como se dice, me ayudaron a encontrar “la punta del ovillo”. Si bien la historia de mediados de los 60, hasta fines de los 70, es una época que siempre me resultó atractiva y no me era ajena para nada, hasta ese momento me resultaba difícil encontrar una forma de ordenarlo para exponerlo ante otros laburantes.

Animarse a transmitir

Finalmente, el curso comenzó este sábado 23 de julio, ante una nutrida concurrencia obrera, amigos delegados de otros sectores, trabajadores de variadas ramas de la industria, docentes. La compañera Jazmín llegó unos días antes a Mendoza, y entre ella Noelia y yo terminamos de darle forma esta experiencia. José Montes, ya lo habíamos acordado unos días antes en Buenos Aires, llegó a Mendoza para participar de este encuentro.

El encuentro discurrió entre exposiciones, debates, y paralelismos entre el pasado y la actualidad, que en algún momento contarán quienes participaron de este curso.
Por mi parte, haciendo quizás un prematuro balance de esta experiencia, debo decir que mis temores a no poder llegar a enviar un mensaje claro, fueron desapareciendo a medida que comencé a exponer, al lado de Jazmín y José, me sentí respaldado. Es muy posible que las cosas hubieran llegado a buen puerto igual, si no hubiésemos contado con ellos, pero sin duda este fue el modo óptimo de enviar el mensaje, fue muy atractiva la presencia de un histórico de esos tiempos como Montes, y su forma de contar las luchas.

Otro aspecto para resaltar de esta experiencia, es que José, al comenzar el curso dijo que buscaba entregar la posta, pasar la responsabilidad de contar nuestra historia a la generación que sigue. Para mí que vengo del activismo gremial, este gesto de recambio generacional genuino, es muy bien recibido, viniendo de un Sindicato tradicionalmente peronista, en donde el Secretario General a nivel nacional, ronda los 90 años, y yo fui excluido de la comisión por tener otra ideología política, y militarla. Esto se complementa y lo hace aún más valioso, cuando veo que muchos compañeros trabajadores de todo el país están tomando el mismo desafío que yo, de contar nuestra historia a los nuestro.

Como decía, Rodolfo Walsh: "Nuestras clases dominantes han procurado siempre que los trabajadores no tengan historia, no tengan doctrina, no tengan héroes y mártires. Cada lucha debe empezar de nuevo, separada de las luchas anteriores: la experiencia colectiva se pierde, las lecciones se olvidan. La historia parece así como propiedad privada cuyos dueños son los dueños de todas las otras cosas."

Conozcamos nuestra historia, tomémosla en nuestras manos y compartámosla con los nuestros, que el futuro no nos encuentre repitiendo los errores del pasado

Comparto algunos párrafos de la introducción que hice para los compañeros que participaron del curso: “¿Cuántas veces hemos escuchado, en la voz de un compañero, un amigo, o un pariente, “Yo de política no entiendo nada” ?. …Es que para entender la política, tenemos que saber desde donde la miramos y la analizamos. Para eso tenemos que saber cuál es nuestro lugar dentro de la sociedad, y cuál es el aporte que nosotros hacemos para construir la realidad que nos afecta.

Los que participamos de este curso somos trabajadores, y somos la fracción más grande de cualquier composición social. La provincia, el país y el mundo entero, funcionan gracias al aporte que hacemos los trabajadores. Cuando nosotros comprendamos el valor único que esto tiene, vamos a comenzar a entender cuáles son nuestros intereses, y vamos a darnos cuenta de que las diferentes políticas que venimos poniendo en el poder en cada elección de los últimos años, no representan nuestros intereses. Porque, para usar a Mendoza como ejemplo, los trabajadores tuvimos gobernadores como Cobos, un radical, Jaque y Paco Pérez, peronistas, y ahora a Cornejo, otro radical, y nosotros seguimos siendo trabajadores, más o menos apretados económicamente, seguimos siendo trabajadores. Pero los Millán, los Morales, los Pescarmona, los Vila-Manzano, no estuvieron más o menos apretados, ellos no saben lo que es sufrir el comienzo de clases como lo sufrimos los trabajadores, cuando hay que sacar cuentas, o endeudarse todo el año por la canasta escolar, y por un par de zapatillas, para nuestros hijos. Los acaudalados empresarios que nombré no tienen la menor idea de lo que representa no llegar a fin de mes. Y los políticos que nosotros votamos, se encargan de que todo siga siendo de esta manera.

Lo que buscamos con la realización de estos encuentros, es brindar una mirada de clase, que nos ayude a todos a entender mejor a donde estamos parados, y hacia dónde queremos ir. Considerarnos, orgullosamente, trabajadores. Individuos dentro de un gran conjunto con un poder infinito.

Para esto vamos a conocer parte de nuestra historia, la historia del movimiento obrero que según sea quien tenga el poder, se borra, se desaparece, o se reescribe. Y vamos a hacer foco en los 70s, porque en esta década, la clase obrera protagonizó un proceso revolucionario único, tanto en Argentina como en América Latina. En esta época los trabajadores tuvieron un papel central, acompañado por el ascenso de movimientos estudiantiles, que no pudo, contenerse o desviarse y que debió ser callado con la última dictadura militar.

Pero pensemos que los procesos revolucionarios, no son ni más ni menos que llevar al extremo las crisis que periódicamente sufre este país, la última, que todos recordarán es la del 2001. . La idea de conocer nuestra historia, es empezar a tomar conciencia de nuestra fuerza, y comenzar a prepararnos, como ya lo estamos haciendo miles en todo el país, para no volver a decir: “QUE SE VAYAN TODOS”, si no, “ESTA VEZ NOS TOCA A NOSOTROS”.

Trataremos, no solo de estudiar este periodo, sino hacer un balance de la historia reciente, en donde contamos con sus protagonistas como fuentes de consulta. Tenemos la fortuna de tener aún con nosotros, a quienes escribieron, junto a otros miles, la historia de una generación que soñó con una realidad mejor, se organizó para construirla, y estuvo dispuesta a dar su vida por construirla. Toda una generación que no buscaba solo un aumento de sueldo, si no que les cuestionó el poder a los dueños de los medios de producción.”







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