Política

EDITORIAL

Las batallas de nuestra izquierda

En este fin de ciclo la izquierda es un factor actuante. En las elecciones del 2013, atrajo la voluntad de casi un millón y medio de votos que, quién duda, fue la expresión de una franja de trabajadores y estudiantes a la izquierda del kirchnerismo donde supuestamente había una pared.

Viernes 3 de octubre de 2014 | Edición del día

La histórica conquista de diputados para el Frente de Izquierda y de los Trabajadores significó la aparición de una renovada identidad política de un sector de masas, minoritario pero intenso, en la realidad nacional.

Pero no es sólo este registro tan volátil de la política, como los votos, lo determinante para medir a la izquierda. Lo decisivo es su inserción como factor real en las luchas cotidianas, en especial en aquellas que se convierten en batallas de clase que trascienden la “pequeña política” del mero conflicto entre patrones y obreros. Este es el punto crucial para considerar a la izquierda como factor real.

Con los tres paros generales convocados por la CGT de Moyano, que enfrentaron a Cristina Kirchner, se fue creando una oposición obrera de un sector de masas al gobierno. El primero de ellos, en noviembre de 2012, pudo ser mayormente capitalizado por Sergio Massa.

Pero luego del paro del 10 de abril de este año, se consolidó un destacamento avanzado, una vanguardia de la clase trabajadora. Desde el mes de mayo, con la resistencia obrera a los despidos en Gestamp pero fundamentalmente en Donnelley y Lear adquirió carta de ciudadanía una nueva generación que se planta a las patronales y a las conducciones como las del SMATA, en un gremio clave del principal motor de la industria. Una mirada objetiva sobre las distintas fuerzas de la izquierda, arroja un resultado inapelable: la izquierda que está asentada en este proceso se ha desarrollado con él; y la que se ha mantenido al margen del fenómeno parece condenada a buscar atajos electorales en los espacios que deja el régimen político o ensayar puestas en escena ajenas a la vida real de la clase trabajadora.

En particular, esto se expresó en los cuatro meses de lucha en la norteamericana Lear Corporation. La resistencia de sus hombres y mujeres por la reincorporación de los despedidos y el reconocimiento de sus delegados se transformó en un emblema nacional, una primera barrera a los despidos que intentan las patronales en la industria y el desafío, inédito para la izquierda, nada menos que a la burocracia sindical más fuerte con la que cuenta el oficialismo.

Por Lear habla Capitanich, madruga Berni y sus caranchos ; los patoteros de Pignannelli organizan “asambleas-secuestros” e irrumpen en la Cámara de diputados para hostigar a la izquierda. Por Lear, se le quita la palabra al diputado Del Caño y todos los medios se ven obligados a trasmitir sus acciones en vivo y en directo. Escriben los intelectuales oficialistas de Carta Abierta sobre el nuevo escenario de la política nacional: hoy la Panamericana empieza a ocupar “el lugar del conflicto” de clases.
Por Lear, también, miles de trabajadoras y trabajadores, estudiantes y personalidades se solidarizaron, marcharon, aportaron dinero y alimentos en todo el país, en una enorme muestra de solidaridad popular.

Anticipando el futuro, después de 13 años de la ocupación de la histórica Zanon en Neuquén, los gráficos de Donnelley (ex Atántida) vuelven a dar el ejemplo ante los cierres de empresas que, seguramente, van a aparecer mas nítidamente con el avance de la crisis capitalista. La unidad de Zanon y Donnelley en una misma corriente obrera representa el ensamble de la vanguardia del 2001 con una nueva generación que vuelve a marcar la única respuesta posible ante la crisis catastrófica que amenaza: ocupar y producir para pelear por la estatización bajo gestión obrera y, en primer lugar, poner en pie fábricas militantes que se conviertan en un punto de referencia, como ayer Zanon y hoy Donnelley en la más grande concentración trabajadora del país que rodea la Panamericana.

Surgió una nueva generación obrera que se extiende más allá de Lear y Donnelley. Estuvo presente en las luchas de los metalúrgicos de Liliana de la UOM de Rosario, en Shell de Avellaneda, en los ejemplos de Kraft, PepsiCo y las comisiones internas que disputan el poderoso gremio de la alimentación, y aún en las derrotas por falta de preparación e improvisación, como la de los valientes activistas de Gestamp. Todos son parte de la generación de la Panamericana.

Encuentros y desencuentros

El Encuentro Sindical Combativo realizado en el estadio de Atlanta entre la izquierda con inserción obrera, como el PTS junto a Carlos “Perro” Santillán que conduce el SEOM de Jujuy, Rubén “Pollo” Sobrero y otras fuerzas, significó un paso adelante en la reunión de los sectores combativos y los marxistas. Tuvo resultados prácticos: amplificó la campaña por la absolución de los petroleros de Las Heras y constituyó los piquetes que le dieron un carácter activo al paro nacional del 10 de abril. De esa unidad principista surgió el acto unitario del 1° de Mayo, incorporando al Partido Obrero, a la iniciativa del PTS y los participantes del Encuentro de Atlanta. Se sucedieron, tras él, importantes reagrupamientos para la acción en frente único obrero con Encuentro regionales combativos en Zona Norte del GBA, entre otros.

El “desencuentro” de esta experiencia se produce cuando justamente se hacía más necesaria su profundización. Las batallas, algunas perdidas pero combatidas como la de Gestamp, y en especial las de Donnelley y Lear, hacían imprescindible ampliar esa unidad para la acción en la lucha de clases. Pero no prosperó, a pesar de que continúan debates abiertos.

Los compañeros Santillán y Sobrero tienen la posición política de creer que pueden organizar una corriente sindical nacional al margen de las batallas centrales en posiciones estratégicas de la clase obrera industrial. Esto significaría una corriente sindical limitada a acuerdos de dirigentes sin la participación de todos los implicados en las luchas cotidianas; es decir, sin disputar en verdad el poder a las burocracias de Moyano y Micheli, ni a las burocracias oficialistas en los gremios metalmecánicos. En última instancia, es una espera pasiva a que Moyano continúe con el prometido “plan de lucha”. Otro componente del Frente de Izquierda, el PO, optó en soledad por una orientación sectaria y de propaganda separada de la lucha real.

Estas posiciones dentro de la izquierda apuestan a tratar de organizar, bajo su tutela, corrientes sindicales sectoriales, como lo hicieron en el anterior “fin de ciclo” con los movimientos de desocupados pensados como colaterales partidarias en lugar de bregar por un movimiento único. Pero esta vez con mucho menor peso en los sindicatos del que tuvieron en algunos barrios. En este aspecto, el PTS propone redoblar la apuesta y coordinar un encuentro unitario del movimiento obrero combativo y la izquierda, con plena democracia interna y acordado entre todos, en especial junto a los delegados y comisiones internas que tallan en la política nacional. Existe un rico debate sobre estas alternativas, que está en curso.

Por arriba y desde abajo

La izquierda emergente en la Argentina es la que piensa estratégicamente las batallas políticas parciales desde el punto de vista del fin último de los comunistas.

Esto no significa hablar del rol de las fuerzas armadas y de seguridad en abstracto (mucho menos adaptarse a la agenda de “seguridad” proponiendo reformas policiales). La denuncia de repercusión internacional que realizaron los obreros de Kraft y sus abogados del PTS, conocida popularmente como “Proyecto X”, es lo que corresponde: transformar en denuncia política contra el sistema la persecución de la que son objeto los obreros en sus luchas cotidianas, para que sea comprendido por grandes masas de la población y ganarlas como aliadas en la lucha contra el capital.
De la misma manera, la “primicia” de La Izquierda Diario de los videos del “Gendarme Carancho” se discutió en cualquier bar, en cualquier charla de mesa y puso a la izquierda en el centro del debate nacional.

Esto explica que el diputado Del Caño, vocero del PTS, surja como nueva figura ascendente en el FIT, ligado a estos procesos directamente, además de su juventud y frescura que concreta la idea de una renovación en la dirigencia de la izquierda, que también debe renovarse a sí misma.

Las batallas políticas “por arriba” (en las demandas legales en la Justicia, en los medios de masas, en las intervenciones en el Congreso) deben pensarse en función de deslegitimar el poder burgués para legitimar la acción de clase y la construcción de una izquierda de los trabajadores.

Todavía hay viejos izquierdistas que se debaten entre dos cursos de acción que, como las paralelas, nunca se tocan. En el terreno de las ideas privilegian la agitación en el plano de la participación electoral; en la acción de todos los días se limitan al sindicalismo. La Izquierda Diario estará abierta a este debate crucial.

El aporte desde estas páginas estará plagado de ejemplos concretos. La denuncia de la reforma oficial de Código Civil y Comercial pactado con el Vaticano que hicieron los diputados del FIT en el Congreso, así como la participación en las marchas por justicia contra los casos de femicidio, son claves para la formación del movimiento de mujeres. Un movimiento que se prepara para concurrir al Encuentro Nacional en Salta los días 11, 12 y 13 de octubre, donde estará planteado lanzar una verdadera campaña nacional por la ley de derecho al aborto que entusiasme y sume a la militancia activa a cientos y miles de mujeres trabajadoras y estudiantes.

Las presentaciones de las listas de los frentes de izquierda en los centros de estudiantes son parte de una “disputa por la juventud” para que no sea llevada ni al “camporismo de Estado” de un gobierno en decadencia, ni a falsas “izquierdas independientes” que creen que para conseguir “lo posible” hay que estar alineado en uno u otro bando capitalista.

La izquierda a diario

Hace dos semanas lanzamos este apasionante proyecto para que la izquierda tenga su propio diario. Los primeros resultados dan positivamente. Según las mediciones de la web, tuvimos cerca de 300 mil visitas, lo que pronostica que superaremos el medio millón en el primer mes. Según las estadísticas de Alexa, La Izquierda Diario, recién nacida, está ascendiendo a la ubicación de los primeros centenares de sitios web del país y superando, de lejos, la llegada que teníamos los anteriores portales de la izquierda (PTS y PO).

La apuesta está en mostrar un conjunto de políticas, acciones e ideas a centenares de miles para forjar una izquierda militante de las trabajadoras, los trabajadores y la juventud.







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