Sociedad

ABUSOS SEXUALES E IMPUNIDAD

Gonnet: la Iglesia homenajea a Lorenzo donde él abusó de menores

El Arzobispado platense hará una misa a las 9.30 en la Inmaculada Madre de Dios, escenario de los crímenes sexuales denunciados en 2008. Familiares de las víctimas repudian y piden la suspensión de la misma.

Daniel Satur

@saturnetroc

Estefanía Velo

@Stefania_ev

Miércoles 18 de diciembre de 2019 | 01:00

Treinta años de abusos, once de impunidad y el cura Eduardo Lorenzo se murió sin pagar sus crímenes. Y por si fuera poco, este miércoles a la mañana el Arzobispado de La Plata llevará adelante una misa “por su eterno descanso” en la parroquia Inmaculada Madre de Dios de Gonnet, allì donde fue párroco durante siete años y donde cometió diversos delitos sexuales.

Al conocerse la noticia, Julio Frutos, padrino de Diego Pérez (el joven denunciante de 2008) dirigió una carta a monseñor Víctor “Tucho” Fernández para manifestarle el malestar generado por la misa exequial y exigirle respeto a las víctimas.

Lorenzo fue denunciado en aquel año tanto en sede eclesiástica como en los Tribunales Penales por haber cometido abusos sexuales en la casa parroquial de Gonnet. Pero esas “investigaciones” no prosperaron. Recién en marzo de este año se desarchivó la causa penal y, tras una larga insistencia de la querellas, esta misma semana se había librado la orden de detención. Fue el lunes, el mismo día que Lorenzo parece haber decidido quitarse la vida.

Podés ver todas las alternativas del caso Lorenzo en esta coproducción de Pulso Noticias y La Izquierda Diario

Durante esos diez años de causa archivada funcionarios políticos, judiciales y autoridades de la curia platense mantuvieron a Lorenzo en el poder, en lugar de apartarlo y resguardar a las víctimas. Así gozó de su condición de capellán general del Servicio Penitenciario Bonaerense por tres décadas, estuvo a cargo de la parroquia más importante de la zona norte de La Plata (Gonnet) y hasta le dieron un trabajo en 2013 en el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación durante la gestión de Julio Alak (actual ministro bonaerense del mismo área).

“Le escribo por tercera vez -y hago el público propósito que será la última- urgido por la violencia que me ocasiona la noticia, posiblemente falsa, que la misa exequial del presbítero Lorenzo será llevada a cabo en la mañana de mañana en la parroquia Inmaculada Madre de Dios de Gonnet, lugar donde éste fuera párroco los últimos doce años”, expresa Julio Frutos en su misiva.

Y continua: “no alcanzo a entender si se ha pasado por alto que no hace dos meses a la fecha que fue allanada la casa parroquial y el propio templo, donde a indicaciones de la víctima de abuso, la Policía Científica llevó a cabo pericias fotográficas y planimétricas, ya que incluso en las instalaciones donde se celebra la misa se indicaron ataques sexuales por parte del fallecido Eduardo”.

El corporativismo de sotanas es más fuerte que los sufrimientos de las víctimas del cura Lorenzo, quien acorralado ante múltiples denuncias por abusos sexuales agravados y corrupción de menores decidió quitarse la vida antes de enfrentar un juicio oral y público en el que la verdad saliera a la luz y su condena fuera el destino seguro.

Frutos manifiesta que el cuadro probatorio reunido en la causa 25.601 por Abuso Sexual Agravado con acceso carnal, tramitada en la UFI 1 de La Plata a cargo de Ana Medina, y en la que una pluralidad de víctimas acusaron al extinto sacerdote, es de tal entidad que mereció el pedido de detención del cura por parte de las querellas, de la fiscal y de la jueza de garantías Marcela Garmendia, “lo que -aunque sea en principio- no nos dejaría dudas de que estemos ante imputaciones claras y contundentes”.

En un caso extremedamente mediático donde la máxima autoridad de la Iglesia católica de La Plata siempre se negó a dialogar con los sobrevivientes, una vez muerto el cura intentaron ponerlo como “víctima” al señalar que “Lorenzo se quitó la vida después de largos meses de tensión y sufrimiento”.

La revictimización de los jóvenes abusados por el cura fue moneda corriente para el Poder Judicial como para el Arzobispado. “Ud. recién se ha permitido por primera vez darle reconocimiento literario a las víctimas en el comunicado emitido en la fecha (por este martes, NdR), aunque solo las coloca en un plano tan potencial e hipotético que pareciera costarle mucho creer en su existencia o disgustarle tener que hacerlo. Pero lo que no puede desconocer ni negar es que las víctimas merecen respeto. Merecen consideración y merecen cuidado”, afirma Frutos.

Hasta en el informe pericial de la Corte Bonaerense se había manifestado que fiscal y jueces de la causa violentaron a las víctimas dilatando el proceso judicial y exponiendo al denunciante con el victimario en un mismo lugar (como fue en la inspección ocular de la parroquia de Gonnet) haciendo una “victimización secundaria”.

Todo indica que las acciones de los agentes institucionales de este caso sólo se dedicaron a sobreproteger a Eduardo Lorenzo. La misa para el difunto en el mismo lugar donde abusó a los adolescentes pareciera ser más una provocación deliberada que una ceremonia religiosa.

“Le pido que no se convierta en provocación lo que tiene que ser una sentida despedida. Y en el nombre del buen gusto más elemental le encarezco que no lleven a cabo la misa exequial en la Parroquia de Gonnet, ni de Lourdes, ni de Berisso, ni de San Benito de Olmos”, señala Frutos en la carta. Una carta que seguramente nunca será respondida por el arzobispo Víctor Fernández, mano derecha de Jorge Bergoglio.







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