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Pandemia en EDENOR y EDESUR

Covid -19 y el virus de la precarización en el sector eléctrico

La precarización del trabajo es el virus que recorre el sector de la energía eléctrica; las empresas subsidiarias propagan esta peste que intenta terminar con la organización y las conquistas de los trabajadores. Las propuestas de la izquierda.

Ariel Moreno

Trabajador de Secco

Luciano Morrone

Delegado Secco

Martes 21 de abril | Edición del día

Empresas que atacan en cuarentena: la contratista Sade decidió suspender los pagos al sector de guardia, reclamos, corte y reposición. Los trabajadores que atienden la estafa de los medidores prepagos (MIDE) percibieron $5000 pesos en la última quincena y no saben si van a recibir el cobro de la próxima.

Trabajadores precarizados perciben salario a destajo como si trabajasen a producción, cuando son servicio esencial con mano de obra calificada. Esta realidad es la que afecta a la mayoría de los trabajadores del sector que no tienen derecho a encuadrarse en el convenio de Luz y Fuerza. Cobran sueldos de hambre y miseria, sin básicos ni prestaciones.

Edenor y Edesur tercerizan y precarizan trabajadores a través de contratos basura con subsidiarias como Rowing, Ema, La Postal, Luminitec, Radiotronica, Tecnodock, Leveltec, Sade y una veintena más de contratistas. Son tristemente conocidas por la cantidad de accidentes y muertes laborales que se producen año tras año por falta de elementos de protección y capacitación, ritmos de trabajos y extensión de jornadas exhaustivas. El virus de la precarización se roba salud y en muchos casos la vida de los trabajadores.

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Hay que recuperar los recursos estratégicos, nacionalizando el sistema energético bajo control de sus trabajadores para superar esta crisis. La energía es un derecho y no una mercancía como la han tratado en los últimos 30 años.

Historia de precarización y programas neoliberales en la tercerización

En la década del ’90 en Argentina, al igual que en el resto de América Latina, el entramado de tercerización en los servicios públicos, junto al proceso neoliberal de privatizaciones, instaló la subcontratación como una pandemia a nivel global. Menem consolidó el proceso iniciado por la última dictadura y desreguló la economía, abrió los mercados y privatizó las empresas públicas, acompañando la avanzada del capital sobre el trabajo. Luego, en muchos casos se agravó con tarifazos (Macri) o consolidando el modelo privatizador vía subsidios (kirchnerismo).

La energía es un eslabón fundamental del desarrollo productivo, pero las privatizaciones solo favorecieron fenomenalmente el lucro capitalista en el sector. Las grandes multinacionales aprovecharon estas políticas e implementaron esta estrategia, que luego replicarían empresas nacionales y compañías de menor envergadura. Rápidamente el impacto se ve reflejado en la fragmentación de los trabajadores.

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¿Cómo impacta en la vida de los trabajadores y en el servicio eléctrico la subcontratación y cuál es el objetivo de la tercerización o la subcontratación?
Se reduce la cantidad de trabajadores formales y permanente, se transfieren responsabilidades y cargas legales, se les flexibilizan las jornadas y las tareas, contratos precarios, informal, o en negro. El beneficio es solo para ellos, para los empresarios.

En la subcontratación, la empresa subsidiaria obtiene una ganancia/lucro de la empresa matriz (Edenor/Edesur) como contraprestación. Esto le permite ganar una diferencia entre el canon que la empresa matriz abona a su contratista y lo que paga a los trabajadores. Así la empresa maximiza sus ganancias a costa del trabajador.
Los contratados sufren salarios más bajos, flexibilización de la jornada y de las tareas (multifunción), inestabilidad laboral, falta de capacitación, nula seguridad e higiene, escasa representación gremial. Este entramado perverso favorece la división entre los trabajadores de planta permanente y los tercerizados.

Algunos datos para ver y entender los efectos de la precarización laboral

Para el año 1992 servicios eléctricos del Gran Buenos Aires (SEGBA) contaba con 23.000 trabajadores, de los cuales 22.000 eran afiliados a Luz y Fuerza en Gran Buenos Aires y CABA. Por entonces, a SEGBA la descuartizaron en ocho unidades de comercio: tres distribuidoras -Edenor/Edesur/Edelap, cinco generadoras; Central Puerto/Costanera/Dique/Dock Sud, Pedro de Mendoza.

En 1998 había tan solo unos 6837 empleados entre Edesur, Edenor y Edelap. Para el período de 1992 a diciembre del 2003 en Edenor pasaron de 7000 a 2391 empleados; mientras tanto Edesur paso por el mismo período de 7541 a 2258 empleados de planta permanente. En este período de desguace del sector, vía tercerización, se desarrolló la subcontratación y la subcontratación en cadena.

La burocracia sindical garante del avance neoliberal

El avance de las empresas en la privatización y la precarización contó con la colaboración no solo de los gobiernos sino de los dirigentes sindicales de la mayoría de los sindicatos. En muchos casos se hicieron dueños de las empresas terciarizadas que obtuvieron grandes negocios, como Pedraza en los ferrocarriles y Lescano en la energía.

Vale recordar que los sindicatos acompañaron el proceso de privatizaciones de los servicios públicos y de las políticas neoliberales de la época. El sindicato de Luz y Fuerza Capital Federal pasó de tener en el año 1989 unos 19582 afiliados activos a 4050 afiliados activos en el 2003. Este modelo sindical proempresarial permitió la reducción de un 80% de la dotación de planta permanente, a cambio obtuvieron la posibilidad de crear pequeñas empresas contratistas con los despedidos del sector. Se crearon unos 24 microemprendimientos, esas subsidiarias contuvieron a 290 trabajadores (revista Dinamis mayo 1995).

Una salida para acabar con la doble expoliación de los tercerizados en el sector

Entre el 2004 y el 2006 la disconformidad por la situación de precariedad que atravesaban los tercerizados culminó con una movilización hacia la empresa y a la puerta del sindicato. Esta movilización conquistó nuevas condiciones laborales mejorando la relación contractual vía un nuevo convenio abocado al tercerizado.
La dirigencia de Luz y Fuerza no pudo resistir y a desgano tuvo que aceptar afiliarlos, pero afiliando trabajadores cobrando la cuota sindical sin tener derechos políticos; se les negaba la posibilidad de organizar sus propias delegaciones y votar sus conducciones.

Este avance tubo su continuidad luego de que en el 2009 la patota sindical de Pedraza acabara con la vida de Mariano Ferreyra, el por entonces gobierno kirchnerista tuvo que retroceder en el avance sobre los trabajadores tercerizados y se dio un breve periodo de pase a planta permanente. En 2010 hubieron nuevos procesos de organización de las bases, con huelgas y movilizaciones; esta vez se darán marchas y cortes en el ministerio de trabajo, en las bases de los obradores, en la casa central de Edesur y a puertas del sindicato.

Se logró una recomposición mínima de pase a planta permanente y se reactivó la bolsa de trabajo sindical. Pasando así de una de base de afiliados activos para julio de 2003 de 4050 a 8629 en enero de 2016, aún queda muy lejana la recuperación del sector que atendía una red eléctrica con más de 20 mil trabajadores.

Las únicas conquistas para el sector vendrán de la mano de la organización y la lucha, entre trabajadores efectivos y subcontratados

Hoy ante la emergencia sanitaria se deben organizar comités de seguridad e higiene entre subcontratados, contratados y efectivos, que realmente velen por la seguridad de los trabajadores y los usuarios, esta la única manera de disminuir los riesgos de contagio. Tomando el control de la seguridad e higiene. Exigir el pase a planta permanente para paliar el déficit de trabajadores calificados en el sector y completar los planteles desguazados durante 30 años de expoliación del servicio.

Cinco medidas urgentes para el sector eléctrico

• Re estatización de todas las distribuidoras, transportistas y generadoras.

• Control obrero de la gestión de las empresas con técnicos, profesionales y usuarios populares para dirigir y apuntalar el desarrollo de las empresas.

• Pase a planta de las y los trabajadores tercerizados del sector, junto a la reapertura de la bolsa de trabajo para completar los planteles diezmados durante 30 años de privatización.

• Retracción de los tarifazos a diciembre de 2017 y retiro inmediato de los medidores prepagos (MIDE) y reposición del servicio convencional, normalización del servicio sin suspensión de suministro.

• Basta d estafa laboral: A igual trabajo igual remuneración, encuadre gremial en Luz y Fuerza. Todas la garantías de representación gremial correspondientes al sector para los trabajadores tercerizados por contratistas.

Los únicos capaces de poner los intereses de la empresa en función con las necesidades colectivas de la población son los trabajadores y usuarios populares.







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