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Coronavirus en Chile y la crisis de la salud pública omitida por el Gobierno de Piñera

El ministro de Salud dio a conocer la situación de contención en Chile para el COVID-19, anunciando que "en muy poco tiempo" se pasaría a la fase 3 y "se tomarían medidas". ¿Cómo enfrentar esta situación de manera seria y en beneficio de la población?

Néstor Vera

Comité de redacción La Izquierda Diario. Médico

Viernes 13 de marzo | 02:07

Desde el 31 de diciembre (fecha en que se notificó el brote de la infección respiratoria en China), que la propagación del COVID-19 ha alcanzado a más de 109 países, con mas de 113.000 casos confirmados y más de 4.000 fallecidos. Es por esto que la OMS la declaró como una pandemia global a partir del 11 de marzo.

Países como Italia, España, Corea del Sur e Irán, son los que han sentido con mayor intensidad sus efectos, acumulando los mayores índices de contagiados y muertos después de China. Países donde se ha abierto una verdadera crisis, tanto por los efectos directos del virus en las poblaciones de riesgo (adultos mayores y pacientes con enfermedades crónicas), como por la poca capacidad de respuesta de sus sistemas de salud, los cuales en los últimos años han sufrido importantes recortes en sus presupuestos debido a los efectos de la crisis económica y la política de sus gobiernos.

A nivel nacional la situación no es crítica, aunque han aumentado los casos sospechosos y confirmados. En tan solo 24 horas (desde el 11 de marzo) se confirmaron 10 nuevos casos, sumando un total de 33. En su mayoría son casos importados directamente (es decir que se contagiaron en el extranjero) y no han revestido casos de gravedad. Según información del MINSAL, hasta el 11 de marzo, el 57% de los casos confirmados son manejados en la salud privada.

Es por esto que el ministro de salud, Jaime Mañalich, anunció que se estaría próximo a iniciar la fase 3 de contención del virus, adelantando que el sábado se podrían conocer nuevas medidas en este sentido.

¿En qué consiste la fase 3? Se refiere a que el contagio del virus no puede ser rastreado, es decir, que el caso confirmado no ha viajado al extranjero o no ha tenido contacto con otro caso confirmado. Esta situación de transmisión local habilitaría al Ministerio a iniciar las primeras medidas de cuarentena en caso de brotes en establecimientos educacionales, trabajos o servicios públicos, con el objetivo de evitar un crecimiento exponencial del virus en la población.

Frente a los contornos de esta pandemia y la situación de algunos países europeos, no es de extrañar que exista preocupación y cierto pánico de cómo pueda avanzar el estado del COVID-19 en Chile. Y es que contrario a los delirios del ministro de Salud, la población sabe la realidad del “mejor sistema salud del planeta”. Hospitales que deben terminar cirugías con luz de sus celulares, falta de infraestructura, una deuda hospitalaria que crece a costa de aumentar las ganancias en la salud privada, falta de personal y aumento de la explotación en los trabajadores de la salud; escasez de insumos, exámenes y medicamentos, son solo algunas características de la crisis del sistema de salud público, a lo que se debe sumar la situación que viven justamente los grupos de riesgos como los adultos mayores, quienes gracias al sistema de AFP reciben pensiones de miseria y son arrojados a la pobreza, viviendo en condiciones paupérrimas, lo que es determinante al momento de enfrentar posibilidades de contagio.

Es decir, un virus puede ser producto de la naturaleza, no obstante, el cómo se enfrenta y cómo este afecta a una población depende de la respuesta que de el sistema, los gobiernos; dependerá de las condiciones materiales de los modelos de salud pública- claramente si vivimos en un país donde la salud pública está en crisis y no es una prioridad, la respuesta no estará a la altura-, y también de las condiciones de vida de las personas afectadas. No es lo mismo un organismo sano, bien alimentado, que una persona pobre, con problemas de salud y que viva en condiciones de precariedad (como miles de ancianos y ancianas viven en el país).

Para dar una respuesta a la altura de las necesidades y su emergencia, se debe disponer de todo lo necesario, dejando de lado las ganancias y negocios de los empresarios de la salud. Se necesita centralizar el sistema de salud para responder, que el Estado garantice la producción y distribución gratuita y masiva de los elementos para la prevención (alcohol gel, jabón, mascarillas), exámenes diagnósticos y medicamentos. Un sistema de salud centralizado que permita crear las instalaciones necesarias y adecuadas para recibir a casos sospechosos y confirmados, incluso disponiendo de todo el sistema privado sin ningún tipo de pago, con tal de poder atender a la población como corresponde y con todas las medidas de salud e infraestructura necesarias.

¿Qué pasaría si el gobierno de Piñera decretara el cierre de colegios, liceos, jardines infantiles? ¿Quiénes cuidarían a las y los niños? Claramente, y porque vivimos en una sociedad machista y patriarcal, las mujeres serían las principales responsables en tener que cumplir este rol, también muchos padres, ¿el gobierno pagaría las licencias de trabajo a todas y todos quienes deban faltar a trabajar? Si se quiere dar una respuesta seria y tomar medidas que beneficien a la mayoría de la población, sin importar que eso afecte ganancias empresariales y negocios privados, es necesario contar con un aumento urgente del presupuesto destinado a la salud pública, por ejemplo, por medio del impuesto a las grandes riquezas. Un plan de salud de este tipo, fuera de cualquier lógica empresarial y mercantil, solo puede ser llevado adelante por los trabajadores de la salud y el pueblo organizado.







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