Mundo Obrero

MENDOZA

Ataques a las bases

Esta reflexión surge de la charla dentro de mi propio ámbito laboral con compañeros y delegados gremiales, reforzando la idea de que en los lugares de trabajo se está generando una nueva mirada.

Edgardo Videla

Delegado Comisión Interna de Cuyoplacas | Mendoza

Domingo 3 de julio de 2016 | 13:26

La relación entre Sindicatos y Patrones, o Sindicatos Estatales y Gobierno, ha tenido en los últimos años la aparición protagónica de un actor inesperado. Y las reacciones que esta aparición provoca, demuestran que las bases trabajadoras se fortalecen.

La reflexión surge a partir de una nota aparecida en Diario Explícito, en donde dice que el Gobernador de Mendoza, Alfredo Cornejo,” fue a la Justicia contra el alcance de los fueros gremiales en la protección de las fuentes de trabajo de los representantes sindicales de cada unidad de trabajo. Hasta ahora, quienes son electos delegados sindicales por sus compañeros de trabajo gozan de fueros por los cuales no es posible para las patronales despedirlos ni sancionarlos.” En concreto, Cornejo quiere acotar el derecho legal de los representantes de sus compañeros.

El ministro de Gobierno, Dalmiro Garay, explicitó la postura de la administración en una entrevista con Mitre Mendoza: “El fuero sindical no puede ipso facto generar un derecho más allá de la duración de la contratación, le hemos pedido a las Cámaras (de la Justicia Laboral) que revisen eso”. Con este razonamiento que hace foco en la figura del Delegado Gremial, se intenta, debilitar la organización de base, ya que el Delegado Gremial, y pretende mostrar al un trabajador privilegiado con fueros gremiales. Los fueros gremiales simbolizan la confianza de sus compañeros, y en el fondo se trata de esto, el Gobierno no quiere que los trabajadores tengan un representante que conviva con ellos en el día a día.

Demonizar al Delegado

Al sector privado, siempre le molestó tener a un trabajador que sacara la cara por sus compañeros, que se pusiera los reclamos colectivos al hombro, o que incluso insistiera en los Sindicatos para realizar acciones. Con un gobierno en donde se piensa y se actúa como si el Estado fuera una Empresa privada, en donde todos somos empleados, y no trabajadores ni ciudadanos, está molestia que representa el Delegado Gremial de base, intenta manejarse desde el Estado con los mismos mecanismos que se manejan en el Sector Privado. Ensuciando la figura del luchador, instalando entre sus compañeros, que el Delegado lucha para evitar trabajar, que es el conflictivo que está mal visto por los patrones, y que hay que aislarlo infundiendo temor en los trabajadores.

Desde la llegada de Cambiemos al poder, tanto empleadores privados como el mismo gobierno, se han envalentonado, y van con todo contra estos representantes obreros, este pedido a la justicia es una prueba de ello.

En septiembre de 2013, las autoridades del Diario Uno despidieron a cuatro trabajadores. Luciano Grenón y Manuel Molina, delegados del UNO, organizaron una olla popular como protesta y fueron denunciados penalmente por la empresa, argumentando que la protesta, impidió la normal circulación del diario, situación negada por los trabajadores, quienes sostienen que ese día los canillitas pudieron hacer el reparto y que el UNO estuvo en la calle. El grupo Vila-Manzano no sólo recurrió a la justicia penal, además inició acciones ante los tribunales del trabajo pidiendo que se les retire la tutela sindical a Grenón y Molina por encabezar las medidas de acción directa.

No hay diferencia entre el pedido de Cornejo, y el de Vila, lo que pone al descubierto lo que siempre se supo entre tapujos: hay una implícita connivencia de la Justicia como institución, con los poderes políticos y económicos.

Cornejo, nuestro Gobernador, actúa de la misma manera que los empresarios más acaudalados de la provincia, recurre a la Justicia, porque puntualmente, los Delegados del Casino le están molestando. La familia Millán, dueña de la cadena de Supermercados Átomo, no estaba acostumbradas a tener Delegados Gremiales en sus locales de ventas, hasta que en 2013, comenzó a instalarse el activismo gremial, aunque literalmente, hubo Delegados golpeados por la seguridad de la empresa. Jony Neira es un caso emblemático y un referente dentro de la actividad sindical de los Delegados de Atomo, su fuerte sentido de la justicia y su voluntad de combatirla, lo han llevado a buscar muchas formas de lucha. Ahora, enfrenta un juicio de desafuero, por parte de la empresa. Como ya vimos, otra vez las familias ricas de Mendoza acuden a los jueces para castigar a la organización de sus empleados, y a los referentes de la misma.

La otra pata

La otra pata en este entramado, es la de la Justicia. Los Jueces que determinan lo que está bien o lo que está mal en las Cámaras Laborales, realizan su propia y personal interpretación de los hechos y de las leyes. No conozco a ningún hijo de obrero que haya llegado a ser Juez, por lo que deduzco que la interpretación que hacen los Magistrados, es más cercana a la de nuestros patrones que a la nuestra.
Me tocó vivir esto en carne propia, ya que en una demanda por acoso laboral y prácticas antisindicales, que efectué, patrocinado por el abogado de la entidad sindical, y en la que tres jueces, con un promedio de edad por encima de los 70 años, determinaron que las medidas de aislamiento, la prohibición de hacer horas extras o acceder a determinados sectores e trabajos, que mis patrones me impusieron, estaban dentro el derecho del empleador. Por lo que después de 5 años de litigio, la justicia determinó que yo era un quilombero, y que no podía reclamar nada, además ordenó que con mi sueldo de obrero, debo pagar los honorarios del abogado de la Empresa.

La propuesta de los Jurados populares parece la más sana, a la luz de los hechos, también en materia laboral.

Junto a quien nos elige

Como delegado gremial con más de 10 años de gestión, siento que mi responsabilidad es estar al lado de mis compañeros. La aparición de estos Delegados de base en los últimos años habla a las claras de que los laburantes no confían en sus dirigentes. Si no, vean la desafiliación masiva de los trabajadores el Petróleo a su Sindicato, una medida desaconsejable desde todo punto de vista, ya que para cambiar un sindicato, se debe participar, no renunciar.

Los compañeros respetan a sus pares, a los Delegados que no se han despegado de sus electores, que ven a su lado día a día, y se muestran como apoyo ante los avances de la patronal. Todos, absolutamente todos, debemos apoyar a este tipo de Delegados, sin ningún tipo de distinción, sin discriminar por rama de la industria, o por sector público o privado. A estos Delegados hay que brindarle un apoyo real. Porque esta camada de nuevos Delegados Gremiales, son el futuro del Sindicalismo, un sindicalismo que debe ser construido por laburantes para laburantes, y no por el acuerdo de armonía entre Empresarios o Gobierno, con Secretarios Generales.







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